La Fuentecilla

La Fuentecilla (o Monumento a Fernando VII) es el nombre popular de una pequeña fuente monumental de Madrid, emplazada en la confluencia de la calle de Arganzuela y la de Mira el Río con la calle de Toledo. Fue construida a principios del siglo XIX. Mesonero Romanos la describió como “desdichada fuente” a la que nadie osaría llamar monumento como no fuera “monumento fúnebre del buen gusto”.1 Similar opinión expresaron Hilario Peñasco y Carlos Cambronero en su libro Las calles de Madrid

Historia
“La Fuentecilla” fue iniciativa del conde de Moctezuma, corregidor (alcalde) de Madrid entre 1814 y 1816, para conmemorar el regreso del rey Fernando VII a la ciudad, tras su exilio en Francia. En opinión de Jerónimo de Quintana, el nombre popular se refiere a un pilón ya existente que fue destruido al construirse el monumento. Las obras fueron encomendadas a Alfonso Rodríguez, arquitecto de la Casa Real, con un león obra de Manuel Álvarez, y según reza en una inscripción situada en el propio monumento fue inaugurado en 1815. Al parecer, la obra se construyó con restos de otro monumento dedicado a San Norberto, existente hasta 1810 en la fachada del convento de los premostratenses.

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